Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de abril de 2011

Mi maestra de español y las referencias bibliográficas.

Ya pasó demasiado tiempo y aún recuerdo (vagamente) una palabra extraña que mi maestra de español en la secundaria me hizo memorizar y que más o menos iba así… “autiluedañop”

¿Qué carajo es eso? –Recuerdo haberme preguntado en aquel entonces. Y fue entonces, al desagregar las partes de tan extraña palabra que se me reveló su oscuro y extraño significado.

Au = autor
Ti = Título
Lu = Lugar
Ed = Edición
Año
P = páginas.

Sobra decir que para este humilde servidor que por aquellos días lo único que solía leer era “El capulinita” o el “Libro vaquero” que esta extraña palabra resultaba por demás irrisoria y un material más a olvidar o a registrar en mi acordeón del examen extraordinario respectivo. Lejos estaba yo de imaginar la utilidad de esa forma de registrar la información y de cuan útil sería para mis labores cotidianas.

Citar es una tarea compleja, tardada y muy meticulosa, sobre todo cuando se trata de someter un artículo a una revista. Es así que descubrimos algunos de los estilos comúnmente utilizados como pueden ser el harvard, chicago, vancouver, etc. Cuando una revista te rechaza un artículo nuevamente hay que rediseñar la bibliografía lo que de no hacerse con cuidado puede llevarte a perder mucho, pero mucho tiempo.

Afortunadamente en la actualidad existen programas de cómputo diseñados para tal tarea, dónde la gestión de la bibliografía se vuelve simple y eficiente. La única pega de algunos de estos programas es el costo y si no tienes los $250USD necesarios (incluso más) para comprarte una licencia pues no te quedara otra que recurrir a versiones piratas descargadas de algún sitio dónde si corres con suerte el ejecutable no vendrá con algún troyano incluido.

Afortunadamente en esta vida no todo es invertir y comprar licencias, existe el software libre que en la mayoría de las ocasiones tiene alternativas bastante competitivas para los paquetes de cómputo comerciales más comunes. Para el caso de la gestión de la bibliografía me he encontrado con Zotero un programita bastante útil y eficaz en esta tarea. Recomiendo dejar de leer a partir de aquí si es que ya sabes o usas este programa pues a partir de aquí les daré un mini tutorial de cómo instalarlo y usarlo.

Para empezar Zotero es un programa de libre uso (gratuito) por lo que no tendremos que desembolsar ni un solo peso por utilizarlo. Los únicos requisitos son el contar con conexión a internet y navegar con Firefox (Se puede realizar también utilizando Google Chrome pero el procedimiento es ligeramente distinto por lo que sólo hablaré de la versión nativa que es con Firefox). Así que dicho lo anterior, manos a la obra.
  1. Si no tienes Firefox instalado dirígete a la página de Mozilla (clic aquí para descargarlo), lo instalas y a seguir con el siguiente paso.
  2. Navegando con Firefox descargamos Zotero desde su página oficial (http://www.zotero.org/).
Damos clic download


Clic en permitir

Clic en Instalar

Al final se te pide que reinicies el navegador (no el equipo) lo haces y listo ya tendrás la extensión de Zotero instalada que podrás comprobar al aparecer en la parte baja de Firefox en letras rojas como se muestra en la siguiente imagen.


Ahora lo siguiente es instalar los complementos que te permitirán utilizar Zotero con Word y para ello nos vamos nuevamente a la página principal de Zotero (http://www.zotero.org/) y descargamos el complemento respectivo como se muestra en las imágenes siguientes.


Clic en "Install Zotero word processor plugins"

Descargamos la versión 2.1 para Word

Confirmamos la versión para word que queremos. 

Después el proceso similar a la instalación de Zotero.

Clic en Instalar

Reiniciamos el navegador.

Listo, ahora tenemos Zotero instalado y listo para usar. cabe mencionar que este procedimiento se debe realizar en cada una de las computadoras donde pretendamos utilizar Zotero. adicionalmente recomiendo generar una cuenta en Zotero para poder sincronizar la bibliografía en cada una de las PC dónde trabajemos.

Clic en Zotero (parte baja de Firefox)

Modificamos las preferencias

Clic en Sincronizar (creamos una nueva cuenta) e insertamos nuestro nombre de usuario y contraseña

Por defecto Zotero crea la base de datos de referencias en el perfil predeterminado de Firefox, en lo particular prefiero instalarlo en una carpeta que tenga plenamente identificada que pueda yo respaldar o llevar para cualquier emergencia.

Elegimos el directorio dónde queramos almacenar las referencias de Zotero.

Reiniciamos el navegador y listo.

Ahora cada que visitemos alguna página dónde haya la posibilidad de obtener la referencia nos aparecerá un icono de texto en la barra de direcciones al cuál si le damos clic, automáticamente descargará la referencia a nuestra base de datos. Aquí un ejemplo desde PubMed. (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21454147)

Clic en el icono de texto

Aparecerá en la parte baja de Firefox la leyenda de que se está guardando la referencia.

¡Listo! Si damos clic en el icono de Zotero en la parte baja de Firefox veremos ya integrada nuestra primera referencia.

Ahora un ejemplo de cómo insertarla en Word

Abrimos Word (Office 2007) y veremos un nuevo menú llamado complementos dónde estarán los iconos de Zotero.

  1. Clic en complementos
  2. Clic en insertar referencia



Elegimos el formato de nuestra bibliografía a insertar

Elegimos la referencia que queremos insertar

Y así el resultado...

Para una mejor organización de toda nuestra bibliografía, se pueden generar bibliotecas (carpetas) de acuerdo a temas u otra organización que queramos. Algunas búsquedas no muestran el icono de texto para agregar la referencia de manera directa, en cambio permiten exportar las referencias a EndNote (exportarlas y guardarlas en el escritorio), Zotero permite importar las referencias de EndNote y así no tener que capturar a mano (muy útil al usar google scholar). También en ocasiones no aparece el icono de texto y si una especie de folder, esto indica que se pueden llevar a Zotero todas las referencias desplegadas en lugar de una por una.

En fin, este post ya es muy largo y las utilidades de Zotero muy amplias así que lo mejor es explorar el programa para ir descubriendo las bondades que a mi me han dejado muy complacido.

Tex.

lunes, 21 de marzo de 2011

Acuariofilia

No cabe duda que todas las personas tenemos aficiones y gustos particulares con los cuales podemos invertir tiempo, dinero y esfuerzo por el simple placer de hacerlo. Algunos gustan de practicar algún deporte, otros leer o comprar libros, algunos el billar, el paseo en bicicleta, el fútbol, los deportes extremos, etc. Imagino que puede haber una lista inimaginable de cosas muy peculiares con las cuales nosotros y nuestros conocidos podemos sentirnos a gusto y plenos. En ocasiones y cuando es posible solemos incitar a otros para hacerlos partícipes de nuestra afición y con ello encontrar una afinidad más con quienes tenemos o queremos tener cerca. ¿A qué viene tanto rollo? a que desde hace rato quiero escribir acerca de una ¿o mi más grande? afición que es la Acuariofilia. Aprovechando que ahora paso por una larga noche de insomnio me animo a escribir unas cuantas líneas al rededor de este tema.

La acuariofilia básicamente es el gusto y enorme placer de tener un acuario doméstico al cual comúnmente solemos llamar “pecera”. Para quienes hemos vivido la experiencia de contar con una urna en casa sabemos del gran placer y poder de relajación que otorga el simple hecho de ver nadar a cada uno de nuestros ejemplares, en ocasiones podemos pasar largo rato embelesados sin percibir el tiempo que pasa en ello.

Una vez que le agarras el gusto a esta afición no es de extrañar que hasta bajo algún pretexto busques regalar un acuario pequeño a alguien cercano o convencer a algún amigo o familiar de la adquisición de uno sabiendo que tú serás el encargado de la asesoría y mantenimiento, en pocas palabras es como tener tus otros acuarios en diversos lugares.

A lo largo de tiempo la afición te lleva a saber que esto se trata de algo más que mantener peces en un pequeño estanque, la afición evoluciona y ya no sólo queremos tener peces de colores llamativos porque sí, poco a poco buscamos información sobre las necesidades de nuestros peces y de su comportamiento, descubrimos que especies conviven mejor, familias, química del agua, sistemas de filtrado, sustratos, plantas y por supuesto la reproducción. Es en este proceso cuando irremediablemente terminamos incrementando el tamaño de nuestras urnas de cristal, sacando los cofres, buzos, calaveras, barcos hundidos, piedras de colores y demás aditamentos absurdos para redecorar y adecuar el espacio de nuestro acuario a lo que sería un aproximado del hábitat natural de las especies que tenemos en casa. Así descubrimos que existen los acuarios amazónicos, el acuario tipo América Central, el acuario asiático, el acuario de manglar, el acuario africano, etc...

Llegados a este nivel puedo aventurarme a decir que nuestra afición evoluciona a un terreno más exigente y caro (gulp) se comienza a ser más exigente con la parte estética de nuestras urnas, queremos que luzca en el mejor sitio de nuestro hogar, lo limpiamos periódicamente, colocamos plantas bajo esquemas a veces demasiado exagerados (yo no he legado a tanto pero no niego que me encantaría implementar un sistema de CO2 para el mejor desarrollo de las plantas)  y justamente en este punto del plantado es a dónde quería llegar. Como muchas otras aficiones y/o disciplinas también en la acuariofilia se tiene a un “rock star” a un gurú al que muchos quisiéramos imitar o cuando menos tener la mitad de su talento (y dinero) para hacer las bellezas que hace, el es Takashi Amano y para muestra basta un botón.



Todo un arte en la creación de espacios naturales en espacios artificiales. Actualmente el Sr. Amano tiene una empresa que te instala esta recreación de espacios en tu hogar, oficina o dónde mejor gustes por una módica cantidad de dólares.



Vaya imágenes, en algún posterior post les escribiré sobre algunos errores típicos que todo novato en esto comúnmente realiza y de la planeación de mi acuario nuevo.

Tex

viernes, 15 de octubre de 2010

Pa' no dejar sin utilizar este espacio...

Pasó ya mucho tiempo desde mi última entrada, sé que esto va en contra de la esencia de todo bloguero que busque ser respetado. Sin embargo, a casi un año de la primera entrada de este blog, podemos cuantificar su éxito con el total de seguidores que es de… ¡¡¡UNO!!!  Por lo tanto, no creo que haya tanto problema por no haber hecho el honor al nombre de este humilde blog.

A este paso según mis estimaciones, realizadas con análisis estadístico muy complejo, puedo esperar que mi número de seguidores llegará a 10 en el año 2020, claro todo depende de que mi señora esposa, mis hijos y mis papás abran su respectiva cuenta de Gmail y para ello ya estoy buscando el mejor café internet que aparezca en su camino para coptarlos cual automovilista en medio de una marcha en el paseo de la reforma.

Son varias cosas que debería desahogar (esperando no ser aburridas para mi único seguidor) y entre ellas no puedo dejar de mencionar la muerte de Germán Dehesa ¿quién sigue? Una semana antes de su muerte había yo comprado uno de sus libros titulado “¡Qué modos!: usos y costumbres tenochcas”. No me declaro su fiel seguidor, pero si puedo decir que no podía tomar en mis manos el diario Reforma sin dejar de leer su columna "Gaceta del Angel". Sarcástico a más no poder, recuerdo cómo me hizo reír su libro “¿Cómo nos arreglamos? Prontuario de la corrupción de México” que irónicamente se negaba a actualizar anualmente. Ni hablar, una pluma menos -de esas que valen la pena- en nuestro país.

Extraño leer, ese último libro que compré y comenté antes aún no lo empiezo, por ahí tengo otros en igual situación. Todo por culpa de la televisión y las telenovelas del canal de las estrellas que están re’ buenas. En fin, cuando las telenovelas, el futbol mexicano y las luchas de la WWE me lo permitan me daré un tiempo para escribir algo más interesante. Esta vez sólo quería no dejar vacío y sin utilizar este espacio, así que aproveche unos minutos de tiempo para dedicar unas cuantas lineas a escribir para distraerme de lo que últimamente me tiene algo ajetreado que es mi regreso a las aulas y de lo cual espero comentar pronto, pues eso de estudiar nuevamente la tabla del nueve y dividir con dos cifras afuera se me está haciendo bastante complicado.

Ya tendré tiempo...

miércoles, 23 de junio de 2010

Gracias Monsiváis...

Chingao, ni hablar, se nos adelantó el buen Monsiváis...

¿Cómo es posible encariñarse de una persona pública como él? Yo no lo sé, lo único que tengo cierto es que gracias a personajes como él me enganché en su momento al ánimo de la lectura. Aún recuerdo mi época inicial de CCHero, en aquel entonces era imposible llevar mi “Libro Vaquero” o mi “Sensacional de Luchas” a la escuela sin la certidumbre a ser amplia y duramente crucificado, apedreado y denostado. Yo no conocía otro tipo de lecturas así que procedí a leer el diario ¿o biblia? de moda entre la “izquierda estudiantil”  de aquel entonces La Jornada. No negaré que inicialmente y por largo tiempo no sabía que madres estaba yo leyendo, pero decidí ser perseverante y “estudiar” la realidad nacional día a día a través del citado periódico y fue precisamente la gloriosa contribución semanal de Monsiváis llamada “Por mi Madre Bohemios” la que me hizo engancharme a las páginas de La Jornada de una manera suave, amena, diferente, interesante y muy sarcástica (incentivada también por los monos de Magú, Jis, Trino y Ahumada). Después todo fue más fácil y por mucho tiempo no pude dejar de leer ya no sólo a Monsiváis  sino también a otros colaboradores de aquel entonces. Aún en fechas recientes sigo leyendo La Jornada de manera ocasional por internet (cuando menos los moneros no me los pierdo).

Posteriormente leí completo “Días de Guardar” (a manera de autocastigo porque de verdad me aburrió a madres) recuerdo que apenas abría el libro y me costaba trabajo insertarme en el, lo mismo me pasó con "Amor Perdido" así que no puedo decir que sus libros me marcaron como si lo hicieron sus columnas en distintos periódicos, sus entrevistas, esas si eran para mí las mejores, me encantaba escucharlo hablar porque en eso cuidaba hasta el más mínimo detalle, con fino sarcasmo, dando el comentario en el punto exacto, evidenciando cómo iba construyendo mentalmente y de manera cautelosa cada una de las oraciones que pronunciaba, construyendo perfectamente cada uno de sus sarcasmos.

Recuerdo cuándo se presentó en un programa televisivo llamado “El Calabozo”. En aquella ocasión se le preguntó su opinión sobre el programa al que estaba siendo invitado y entrevistado pues los conductores pretendían obtener elogios de ese gran personaje y a la vez material idóneo para mofarse de lo que dijera pues de ello trataba dicha emisión. Palabras más, palabras menos pero el buen Monsi respondió que dicho programa era fiel reflejo de la situación y calidad de los medios televisivos, de su modernidad y contenido de aquel entonces. ¡Orale! Se les fue duro y a la cabeza, lamentablemente los conductores no le cacharon al asunto y en el colmo de la estupidez¡¡¡los conductores festejaron la respuesta cual victoria de la selección mexicana en pleno mundial de futbol!!! ¿Pensaban que estaban haciendo Tv de vanguardia y calidad? les dijo que eran una porquería y no lo entendieron.

Vaya un abrazo etéreo para el buen Monsi y mi agradecimiento de lo que indirectamente provocó en mi.




viernes, 19 de marzo de 2010

De los mejores regalos de mi vida...

Hoy es 19 de marzo y no puedo evitar recordar un suceso que invariablemente me lleva a otro.

Lo primero es que en esta fecha se cumple un año más sin el querido Jaime Sabines, compañero de mis días de bohemia, mi cómplice para decir palabras domingueras a una que otra mujer, pretexto para ponerse a charlar horas con algún grupo de amigos, argumento ideal cuando estaba en CCH para ahorrar e ir a la feria del libro ¿a quien que le guste Sabines no ha dicho alguna vez que es su máximo? Hablar de él es rememorar esas lineas que dicen:

Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable...

Leer y releer Tarumba en el camión, en la escuela, en el metro, en la biblioteca, con los cuates, me gustaba tanto que hasta a mi perra la llamé así. De ese libro en particular me gusta mucho ese que dice:

Estos días, iguales a otros días de otros años,
con gentes iguales a otras gentes,
con las mismas horas y los mismos muertos,
con los mismos deseos,
Con inquietud igual a la de antes;
estos días, Tarumba, te abren los ojos,
el viento largo y fino te levanta.
No pasa nada, ni estás solo.
Pasa tu con el frío desvelado
y pasas otra vez. No sabes dónde,
a dónde, para qué...

En fin, valga esta remembranza en honor del buen Jaime que cuando murio su sepelio lucio un poco solitario, sin grandes multitudes como las que lo acompañaban cada vez que se presentaba en público.

Y precisamente es Jaime Sabines el que me lleva al segundo suceso del que me refería al principio de esta entrada. Cuando era yo un humilde universitario, preparándome en las aulas de la UNAM tenía un valioso tesoro que era mi antología poética de Sabines que atesoraba con gran recelo puesto que para adquirirlo me costo aguantarme las ganas de gastar mi dinero en las caguamas de los viernes en el estacionamiento de la escuela.

Un día, mi mejor amiga me pidió prestado el dichoso libro, con mucho recelo (dadas las malas experiencias con personas que tienen la pésima costumbre de no cuidar las cosas) accedí a prestárselo no sin antes pedirle que me lo regresara pronto. El tiempo pasó, pasó y pasó y mi amiga ni sus luces, estaba yo furioso y así se lo hice saber a mi amiga en cuanto la vi (aún recuerdo la cara de ella triste y apenada), pese a todos mis reclamos no me regresaba mi libro. Pasó mucho tiempo, no sé cuanto pero sé que pasó tiempo, yo por mi parte hasta dejé de buscar a mi amiga de lo molesto que me encontraba pero un día sonó el teléfono y me pidió vernos para que dejara de estarle jorobando con el mentado libro.

Esa tarde que vi a mi amiga no sólo recobré mi libro sino que recibí uno de los mejores regalos de mi vida. Recuerdo la escena donde ella me entregó el libro, yo estaba por guardarlo en mi mochila cuando ella me pidió abrirlo e inmediatamente que ella me solicitó eso hice un coraje que mi reclamo fue:

- ¡¡Cómo te atreves a escribir sobre mi libro!! si querías pedir disculpas me lo hubieras solicitado de frente y no rayoneando mi libro!!!
Ella con cara desconcertada solo pudo decir - ¿Porque no lo abres y después me dices todo lo que quieras?

Procedí a abrir mi libro y cual va siendo mi sorpresa, mi atesorado libro adquirió un valor incalculable en ese momento para mí, mis ojos no podían creerlo, en su interior había una pequeña dedicatoria firmada por Sabines. Cómo me sentí después de eso con mi amiga es algo que creo aún no superado.


lunes, 1 de marzo de 2010

Las complejidades de la objetividad...

En días pasados tuve una reunión de la que aún me siento aturdido. En días pasados estuve presente en una reunión dónde uno de los puntos a tratar era el dar de baja a una alumna por su retraso en su proceso de titulación. Toda la evidencia era y es por demás irrefutable, los períodos están vencidos, los plazos agotados, el reglamento rebasado, sin nada que hacer en realidad para justificar una prórroga más en el asunto. Sin embargo, yo de una manera tímida solicité un nuevo plazo que le permitiera a la alumna cumplir con su objetivo que es el de graduarse...

¿Porqué lo solicité? De esta pregunta nace el título de esta entrada, por la simple y sencilla razón de que es una buena, querida y entrañable AMIGA, fue mi compañera de generación, complice junto con mis demás compañeros de un período importante en mi vida. Fuí testigo de todos sus esfuerzos, yo mismo le ayudé con alguna fase de trabajo.

Siendo objetivos no había una sola forma de justificar mi petición y tal como debía ser no prosperó, fue una decisión unánime, sin nada que discutir y sin embargo aún me siento incómodo.

¿Es tan mala una dosis de falta de objetividad en casos como este?

Aún no lo sé...

viernes, 19 de febrero de 2010

Mi gula me reclama...

Vaya manera de sufrir, hace ya tres semanas de esto y no logro acostumbrarme...

Resulta que me colocaron braquets para resolverme mis evidentes problemas dentales y desde entonces la estupenda relación con mi sentido del gusto se ha visto seriamente afectada. Un amigo me dijo ¿a poco no esa serie de cosas en la boca parecen torturas medievales? Y la verdad es que hay algo de cierto en ello.

El simple hecho de no poder comer confortablemente es todo un martirio, la modificación de mi dentadura provoca que a menudo me muerda, los braquets me han generado llagas al interior de mi boca, cuando voy a nadar se me reseca la boca y siento como los braquets van rasguñandome por dentro y todo esto ha provocado que a menudo cuando quiero comer lo pienso dos veces. ¡¡¡Todo justo en el año del bicentenario!!! ¿Que voy a hacer en septiembre con mis quesadillas y tostadas? y no más lejos ¡¡No puedo comer más las quesadillas y gorditas de la esquina de mi casa!! Eso es más intolerable que una derrota del atlante... Mmmhhh... no, creo que exageré, una derrota del atlante es igualmente grave.

El hecho es que comer algunas cosas en pedazos es en verdad es desesperante y lo peor de todo es que mi panza me reclama toda la vitamina T posible. Además, la experiencia de estar postrado ante el ortodoncista sintiendo y viendo como utiliza herramientas como si fuera a ajustar un auto viejo me deja con el miedo de que al toser vaya a escupir algún tornillo.

El tiempo se me hace tan lento como el presente sexenio y lamentablemente mi tratamiento acaba primero.

domingo, 14 de febrero de 2010

Nuestros ascensos al volcán La Malinche...





Hace varios días mientras charlaba con un cuate de la chamba salió a colación la reciente visita de él al Parque y corredor Ecoturístico "Los Dinamos" que se encuentran en la Delegación Magdalena Contreras de aquí del Distrito Federal. Este amigo me contó que forma parte de un grupo que practica el senderismo y montañismo; me platico de su experiencia en los Dinamos -cosa que me interesó porque yo no conocía el lugar- de la vista desde lo alto de la montaña, el frío, el río y cosas por el estilo. 

Por mi parte le comenté le compartí la experiencia que tengo en el tema que aunque es poca, es muy placentera y ello me hizo recordar a mi grupo de amigos con los cuales crecí y compartí demasiadas experiencias de vida. Como no recordar la escalada que hicimos a la Malinche durante 5 o 6 años seguidos, el cansancio mortal de la primera vez, el frío de mis pies por subir con mis converse de lona, la vez que despertamos y todo estaba nevado, el caldo de pollo en la cima, los desvaríos por la altura "mal de montaña", la subida con mi anterior perra (Tarumba), el relajante baño de temazcal al regresar a casa y memorable es aquella vez en que justo cuando subíamos veíamos el humo de un incendio forestal que ascendía tras nosotros, que nos impedía regresar y nos obligaba subir más rápido porque el incendio ascendía en la misma ruta que nosotros seguíamos. En aquella ocasión el regreso fue complicado pues tuvimos que buscar una ruta que no se estuviera incendiando lo que nos obligó a rodear mucho y tener que descender por algunas barrancas bastante complicadas. Recuerdo que para mí fue una gran lección ver un incendio a nivel sotobosque, en mi memoria estaba esa clase de licenciatura dónde nos habían enseñado ese tipo de incendios más sin embargo, presenciarlo fue toda una aventura; en muchas partes tal y como nos lo expusieron en la escuela el humo salía del suelo y aunque el fuego no fuera visible el incendio ocurría en el suelo, en otras partes era a nivel arbustivo o simplemente en los pastos y hojarasca del bosque.


Aquí andamos como hormigas entre la nieve.



No cabe duda que andaba yo en las nubes...



Que padres recuerdos, busque algunas fotos que tenía y no cabe duda que recordar es volver a vivir. Desde aquí mis buenos deseos a toda la banda. En la foto de izquierda a derecha "el spanish", "el flaquito", yo, "nacho", Fidel y "el manitas".



viernes, 27 de noviembre de 2009

Mi primera entrada...

Desde hace tiempo buscaba el mejor momento para abrir e iniciar un blog dónde pudiera expresar muchas de mis ideas e inquietudes en cualquier tema. Sin embargo, era yo preso del mejor de los pretextos... EL TIEMPO. No sé, cómo puede llegar a dominarme ese monstruo intangible, tan relativo pero tan tirano en nuestras vidas (chale ya me quiero poner profundo y esto apenas comienza).


Hoy platicaba con un compañero del trabajo (caosomatik) sobre su experiencia como bloguero y mientras yo realizaba una más de las reinstalaciones de Windows en mi computadora, él se encargó de convencerme por completo.


En fin, hoy quise dar un paso adelante en esto y abrir un blog que sacara a relucir algo de lo que a veces no encuentro dónde plasmar y que tal vez en este espacio encuentre cabida, y porque no algún lector extraviado que le parezcan interesantes algunas de las cosas que aquí se publiquen.


No pretendo generar algo temático, así que tal vez escriba sobre el ATLANTE (equipo de mis amores), de tecnología, software, poesía, de la familia, película o de alguna otra mariguanada.


¡Ah, lo olvidaba! Con el perdón del Cervantes, García Márquez, Octavio Paz y el Libro Vaquero  pero no pretendo ser un ejemplo de buena redacción y ortogtafía.